Diciembre, 2007
Después de haber compartido ese día, ese momento, nunca más me sentí igual.
El hecho de haber compartido un momento eterno, un rato inolvidable me hizo que sienta algo mágico e indescriptible: ternura.
Valentina se había rehusado a continuar en la vida que estaba llevando y decidió replantearse nuevas metas y objetivos… retomar proyectos anteriores y poner el pecho al frente para enfrentar el futuro… su futuro.
“muchas veces caminamos por el mundo sin saber nada,
ni conocer realmente quién estás a nuestro costado…
Cuando descubrimos la desilusión,
nos damos cuenta de que el amor está en el lugar menos indicado,
a una distancia indescriptible e inimaginable.
Oportunidades que pasan,
besos que se dejan de entregar,
amor que se deja pasar,
labios que no se comparten,
amor no correspondido,
ilusiones latentes,
el amor a la vuelta de la esquina de Tokio…
y el amor maltratado,
un viaje al pasado y la búsqueda de sentimientos sinceros y puros,
errores que se pagan,
desilusión actual
y la pena de no poder desafiar al destino,
que es un laberinto cuando se trata de encontrar al amor”
Así es la vida.
Miraba tu expresión, y pensaba en el hecho de no volver a verte, de no volver a tenerte… de no volver a disfrutar de tu sonrisa… de no ver esas facciones dentales en tu rostro…
No quiero alejarme, pero no quiero engañarte soy sincero contigo como con nadie más… pero el destino, las responsabilidades y tú… me hacen declinar por “el bien de ambos”.
Sin embargo, el hecho de no volver a verte hacía que me ponga muy triste… que me llene de tristeza y te contemplaba como en las ocasiones en que te observaba y tocaba tu bello rostro… y aquelos etrenos encuentros en los que descudabamos nuestras labores y nos entregabamos al destino… y nos amabamos.
Sólo debo dejar en claro que tú, Valentina, me enseñaste que cada persona tiene la desición de cambiar su vida en sus manos. Como tú la cambiaste, y volviste a ser la tierna y dulce mujer que debí haber conocido hace 7 u 8 años.Momento en el que la vida era bella, como una ciudad de Colombia, llamada Bucaramanga.
Camino contigo por la Av. Arequipa, dejamos el Saga Falabella de Miraflores, y pensamos en cuando volveremos a vernos… y quedamos en el eterno “mejor quedamos asi nomas, pues cuando quedamos nunca nos vemos”
Miro tu rostro, y te abrazo muy fuerte… como si fuese la última vez que te tuviese en mis brazos, y lo sentimos… es el momento de partir.
El punto final.
Etiquetas: Amor, Av. Arequipa, Bucaramanga, Colombia, Miraflores, Saga Falabella, Valentina
Enero 13, 2008 a las 3:35 pm |
UN HOLA Y UN ADIOS………… UNA PUNTA Y UN CHIMU
Abril 11, 2008 a las 10:16 pm |
Me place consideres a Bucaramanga una ciudad bella; no soy de dicha ciudad, pero me parece que se merece el remoquete o sobrenombre que le pusieron: “ciudad bonita”. Por curiosidad, porque la nombras? Eres de la ciudad o un visitante que se enamoró de ella?