Archivo de Mayo 2009

Domingo 01 de noviembre de 1998

Mayo 15, 2009

Hola Micaela, hoy te he escrito algunas lineas…

Siempre pienso en aquel viaje, que culmino con aquel hermoso beso. Y fue así como empezamos

Hoy (ayer) se inicio nuestro amor y una batalla incansable por continuar juntos a pesar de las distancias y nuestras edades.

No pude dormir. Por muchas horas termine pensando en ti. En lo que habíamos conversado, en lo que habíamos compartido, en lo que habíamos caminado, en lo que habíamos reído y en cada instante de esa tarde brillante en esta linda ciudad. Tambien evocaba con nostalgia tus palabras de despedida, y sobretodo aquel abrazo en el que nos confundimos cuando nos despedimos del parque sin concoer respuesta sobre el futuro y todo lo que vendría con tu regreso.

Moria de ganas de volver a verte.

Por eso, regrese a mi hotel, a fin de cambiarme y arreglarme para lo que sería tu despedida y tu regreso a Lima. Regresabas a Lima en la noche, y solamente te faltaba ultimar algunos detalles para ese ansiado retorno después de aquella larga temporada en esta ciudad. Ambos no lo podíamos creer, había pasado tanto y tan poco tiempo desde que empezamos a salir, y más aun para llegar a esta tarde que sello definitivamente nuestras vidas.

No sabia que decirte, nunca lo supe.

Te miraba, te contemplaba. Tu sonrisa me hacia olvidar por completo tu partida. Tu alegría se convertía en una especie de placebo para continuar viviendo aquí, sin tener que salir corriendo detrás de ti.

Demasiadas ideas en mi cabeza, demasiada pena. Mucha confusión. Solamente atinabas a agitar suavemente tus manos y decir adiós. Un adiós que espero no sea muy prolongado (Porque cuando regrese a Lima, lo primero que voy a hacer será llamarte y te aseguro que vamos a conversar un montón).

Sin embargo la esperanza se había quedado conmigo y con tu promesa de continuar nuestra vidas juntos (como enamorados) en Lima. Con la esperanza de tus labios con los míos, con el abrazo en el que nos confundimos.

No puedo dormir, y realmente es atroz tener que recordar el momento preciso en que te despides de mí, y tengo la impresión que nunca más te volveré a ver.

Cambiamos teléfonos, cuentas de correo electrónico y dirección de nuestras casas para poder buscarnos en lima, y continuar con la promesa que nos hicimos en aquel parque de esta linda ciudad: “juntos hasta donde lleguemos”

Tu autobús enciende motores, te asomas a la ventana y lanzas un beso volado que seguramente es para mí. Y me siento el joven más feliz del mundo por haber venido a conocerte, por tenerte como mi chica.

Nos vemos en Lima.

Gonzalo