Me parece increíble que a todas (creo que absolutamente a todas) las mujeres les gusten, encanten, fascinen, aloquen las flores. Realmente me parece algo peculiar.
Hace algunos días tuve la suerte (o maravillosa idea) de enviar unas bellas flores nacionales de Holanda (tulipanes, si no lo saben) a una amiga muy especial… la reacción fue la misma: emoción al límite, sonrisas al borde de las lágrimas y coquetos titubeos en el silencio de una sorpresa indescriptible.
Ya no le digo a ninguna mujer que la amo. No voy a decir que envío flores por amor. Esta vez, envíe flores de manera espontánea aunque con bastante premeditación haciendo calculos de fechas y horarios.
Cúanto me hubiese gustado ver tu rostro, al recibir esta sorpresa… cúanto me hubiese gustado estar a tu lado y disfrutar de tus maravillosas formas y robarte un abrazo… un beso.
Dame tan solo un momento más
Y te diré lo que guardo por ti
Un corazón que de tanto esperar, ya no quiere volver a latir.
Quiéreme así como te quiero yo
a toda hora y sin reservas atadas
dime que no para morir de una vez
Como se muere en ausencia del agua, y eso es amor…
Palabras del alma (Ilan Chester)
Creo que es momento de dejar la cosas en calma, como están, y alejarme de los malos pensamientos para no hacerte presa de mi deseo masculino. Pues en el fondo somos humanos, y muchas veces nos olvidamos de quienes somos y adónde vamos.
Te dejo por hoy, un besito. Buenas noches.
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