Quizás tengas razón. Es mejor no decir adiós, y dejar atrás a tus amigos con las mejores expresiones en sus rostros, que a recordarlos con lágrimas en los ojos. Sin embargo, déjame contarte mi experiencia… y créeme, no sabes cuánto lamento no haberte dicho adiós. Y lo mejor de esto es que no voy a esconder las identidades de estas personas. Ellas existen, y no sabes cuánto quisiera volver a verlas.

- Despedida
A finales de los 80’s, cuando papá y mamá decidieron emprender nuevos rumbos y negocios, no dudaron un momento en hacerlo… y tuvieron la dicha de tener mucho éxito, aunque el desprendimiento de las amistades de sus hijos tuvo un costo muy alto, ése fue el primer momento en el que no dije adiós a mis mejores amigos de mi primera infancia. Adiós Angie.
Ya en los 90’s.
Dicen que la adolescencia es letal para los sentimientos de un humano iluso. Es una época en la que cicatrices emocionales quedarán en el alma durante toda vida.
Cuando terminé la escuela secundaria, Cindy dejo la ciudad de Lima, no tuve la suerte de decirle adiós… ni mucho menos la oportunidad de terminar de afianzar la amistad que pudo ser muy fuerte y duradera. Solo sé que se marchó, despidiéndose de sus mejores amigas y de algún amiguito especial que las chicas suelen tener siempre. Lo más seguro es que no se acuerde de mí, ni siquiera un minuto durante todo un año…
La partida de Micaela, quizás fue la más dolorosa y una de las más difíciles de superar. Quizás porque nunca se fue, y siempre está aquí. En mi corazón y en lo que hago… cada día de 1998 y 1999 fue vivido con mucha intensidad gracias a ella. Tras una larga insistencia, y necedad por saber que hacía y cómo estaba, eso fue lo que me destruyó y a declinar la búsqueda de su amor por mí.
Si tuviera que recordarla, me quedaría con la despedida en Huaraz… aquel abrazo profundo y eterno de dos ingenuos e ilusos adolescentes que se enamoran por unas horas y se despiden al atardecer.
[En mayo del 2001 (y me encontraba en medio de una relación), recibí una llamada suya, llamada que por mucho tiempo esperé. En ella me decía que podríamos vernos durante ese fin de semana, que podríamos conversar… no fui. El miedo de volver a verla y a sufrir nuevamente, me hizo desistir de aquel encuentro que había soñado por años. Se marchó diciéndome que no iba a volver nunca.]
Mi primera novia, fue un hecho fortuito. Un amor espontáneo… un amor para recordar. Sin embargo el fin de esta relación me supuso una culpa muy grande. Me porte muy mal con Yuliana, lamentablemente no era mi prioridad y cuando nos apartamos físicamente, no mostré el mayor interés en buscarla. Ella término tirándome el teléfono en mi cumpleaños del año 1999. Un mal entendido que nunca fue resuelto, y en teoría sigo con ella, pues jamás terminamos.
En la nueva década
Despedidas propiamente dichas, no. Se fue mi gran amiga Claudia, a quien desde muy joven le descubrí el arte de ocultar sentimientos, y engañar a los hombres. No negaré, que en algún momento de mi existencia casi caigo presa de sus artes, pues ella es muy atractiva. Nunca me despedí de ella, simplemente me aleje de su camino, y por más que (ella) lo intentó… nunca pudo recuperar mi amistad.
Eli, te fuiste sin que yo me entere, recuerdo que me alejé de ti porque empezaba a enamorarme de ti, y eso no era correcto… pues me seguía gustando Micaela. Me aleje de ti y me quede lleno de dudas. Creo que empezabas a gustarme demasiado. Cuando me enteré que estabas en Nueva York, me alegre mucho por ti. Hoy nos comunicamos constantemente, y estas comprometida!
Tú. Geraldine quien después de muchos años de ausencia volví a tenerte, y estar cerca de ti (por un período muy corto). Charlábamos constantemente por msn, hasta que repentinamente desapareciste. Fue por terceras personas que me enteré que estabas en España.
Finalmente, la infiel: Paloma. La mujer que se destruyó por si misma, la mujer que implosionó y a la que nunca volveré a ver, ni a tratar de la misma manera. Le dije adiós, y quizás ella nunca se despidió de mí, sino que sigue esperando mi perdón y su oportunidad.
Gonzalo