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Ganas de escribir(te)

Junio 17, 2009

Alessandra,

Aunque han pasado varias semanas de la última vez que te vi. Hoy amanecí con muchas ganas de escribirte. Sé que conversamos aunque sea una vez a la semana, pues yo muy fervorosamente lo hago desde setiembre u octubre del año anterior.

Y es que el día de tu cumpleaños conversamos, me dijiste algo que me dejó pensando por muchos días… “no quiero escucharlo, por que no lo escribes” me dijiste.

Durante varios días estuve pensando en hacerlo… y aunque solo somos amigos, y hasta el momento no ha pasado nada incontrolable, ni nada extraño. Siento que te mereces mucho más que unas líneas, pues me has dado un apoyo en los momentos que me he sentido muy solo, y tus palabras siempre han sido de aliento y tranquilidad.

Debe ser esa paz que transmites con tu presencia, y me apena no haber podido concoerte antes al saber que cuando te conocí no teniamos la suficiente confianza para saber que te pasaba… y no poder apoyarte cuando lo necesitabas.

Te mereces más que esta pequeña misiva, y estas pocas palabras. Te escribo un abrazo y te envío un beso pues te quiero mucho y lamentablemente sé que nunca leeras esto (que ironía). Y me aprovecho de eso; y pienso en un beso, que tal vez nunca llegará.

Con mucho amor,

Gonzalo

Todas las flores

Junio 4, 2009

Me parece increíble que a todas (creo que absolutamente a todas) las mujeres les gusten, encanten, fascinen, aloquen las flores.  Realmente me parece algo peculiar.

Hace algunos días tuve la suerte (o maravillosa idea) de enviar unas bellas flores nacionales de Holanda (tulipanes, si no lo saben) a una amiga muy especial… la reacción fue la misma: emoción al límite, sonrisas al borde de las lágrimas y coquetos titubeos en el silencio de una sorpresa indescriptible.

Ya no le digo a ninguna mujer que la amo. No voy a decir que envío flores por amor. Esta vez, envíe flores de manera espontánea aunque con bastante premeditación haciendo calculos de fechas y horarios.

Cúanto me hubiese gustado ver tu rostro, al recibir esta sorpresa… cúanto me hubiese gustado estar a tu lado y disfrutar de tus maravillosas formas y robarte un abrazo… un beso.

Dame tan solo un momento más
Y te diré lo que guardo por ti
Un corazón que de tanto esperar, ya no quiere volver a latir.

Quiéreme así como te quiero yo
a toda hora y sin reservas atadas
dime que no para morir de una vez
Como se muere en ausencia del agua, y eso es amor…

Palabras del alma (Ilan Chester)

Creo que es momento de dejar la cosas en calma, como están, y alejarme de los malos pensamientos para no hacerte presa de mi deseo masculino. Pues en el fondo somos humanos, y muchas veces nos olvidamos de quienes somos y adónde vamos.

Te dejo por hoy, un besito. Buenas noches.

Las despedidas

Marzo 13, 2009

Quizás tengas razón. Es mejor no decir adiós, y dejar atrás a tus amigos con las mejores expresiones en sus rostros, que a recordarlos con lágrimas en los ojos. Sin embargo, déjame contarte mi experiencia… y créeme, no sabes cuánto lamento no haberte dicho adiós. Y lo mejor de esto es que no voy a esconder las identidades de estas personas. Ellas existen, y no sabes cuánto quisiera volver a verlas.


Despedida
Despedida

A finales de los 80’s, cuando papá y mamá decidieron emprender nuevos rumbos y negocios, no dudaron un momento en hacerlo… y tuvieron la dicha de tener mucho éxito, aunque el desprendimiento de las amistades de sus hijos tuvo un costo muy alto, ése fue el primer momento en el que no dije adiós a mis mejores amigos de mi primera infancia. Adiós Angie.

Ya en los 90’s.

Dicen que la adolescencia es letal para los sentimientos de un humano iluso. Es una época en la que cicatrices emocionales quedarán en el alma durante toda vida.

Cuando terminé la escuela secundaria, Cindy dejo la ciudad de Lima, no tuve la suerte de decirle adiós… ni mucho menos la oportunidad de terminar de afianzar la amistad que pudo ser muy fuerte y duradera. Solo sé que se marchó, despidiéndose de sus mejores amigas y de algún amiguito especial que las chicas suelen tener siempre. Lo más seguro es que no se acuerde de mí, ni siquiera un minuto durante todo un año…

La partida de Micaela, quizás fue la más dolorosa y una de las más difíciles de superar. Quizás porque nunca se fue, y siempre está aquí. En mi corazón y en lo que hago… cada día de 1998 y 1999 fue vivido con mucha intensidad gracias a ella. Tras una larga insistencia, y necedad por saber que hacía y cómo estaba, eso fue lo que me destruyó y a declinar la búsqueda de su amor por mí.

Si tuviera que recordarla, me quedaría con la despedida en Huaraz… aquel abrazo profundo y eterno de dos ingenuos e ilusos adolescentes que se enamoran por unas horas y se despiden al atardecer.

[En mayo del 2001 (y me encontraba en medio de una relación), recibí una llamada suya, llamada que por mucho tiempo esperé. En ella me decía que podríamos vernos durante ese fin de semana, que podríamos conversar… no fui. El miedo de volver a verla y a sufrir nuevamente, me hizo desistir de aquel encuentro que había soñado por años. Se marchó diciéndome que no iba a volver nunca.]

Mi primera novia, fue un hecho fortuito. Un amor espontáneo… un amor para recordar. Sin embargo el fin de esta relación me supuso una culpa muy grande. Me porte muy mal con Yuliana, lamentablemente no era mi prioridad y cuando nos apartamos físicamente, no mostré el mayor interés en buscarla. Ella término tirándome el teléfono en mi cumpleaños del año 1999. Un mal entendido que nunca fue resuelto, y en teoría sigo con ella, pues jamás terminamos.

En la nueva década

Despedidas propiamente dichas, no. Se fue mi gran amiga Claudia, a quien desde muy joven le descubrí el arte de ocultar sentimientos, y engañar a los hombres. No negaré, que en algún momento de mi existencia casi caigo presa de sus artes, pues ella es muy atractiva. Nunca me despedí de ella, simplemente me aleje de su camino, y por más que (ella) lo intentó… nunca pudo recuperar mi amistad.

Eli, te fuiste sin que yo me entere, recuerdo que me alejé de ti porque empezaba a enamorarme de ti, y eso no era correcto… pues me seguía gustando Micaela. Me aleje de ti y me quede lleno de dudas. Creo que empezabas a gustarme demasiado. Cuando me enteré que estabas en Nueva York, me alegre mucho por ti. Hoy nos comunicamos constantemente, y estas comprometida!

Tú. Geraldine quien después de muchos años de ausencia volví a tenerte, y estar cerca de ti (por un período muy corto). Charlábamos constantemente por msn, hasta que repentinamente desapareciste. Fue por terceras personas que me enteré que estabas en España.

Finalmente, la infiel: Paloma. La mujer que se destruyó por si misma, la mujer que implosionó y a la que nunca volveré a ver, ni a tratar de la misma manera. Le dije adiós, y quizás ella nunca se despidió de mí, sino que sigue esperando mi perdón y su oportunidad.

Gonzalo

Confesión

Marzo 5, 2009

Hace algunos años que no logro sacarte de mi mente, ni de mi corazón.

Hace algunas semanas me quede pensando en algunas situaciones que se fueron dando en el transcurso del tiempo.

Hace algunos días me quede quieto por mucho rato, en el paradero contemplando como te alejabas de mi vida.

Hoy con mucho más de experiencia, podría describirme como un caballero en pleno siglo XXI. Sin embargo, ser un caballero respetuoso de decisiones, es lindar con la ridiculez. Ser catalogado como el “monse” de la fiesta, o el chico bueno que es amable, carismático, buen amigo, de gran corazón… que nunca se convertirá en una posibilidad de amor en el futuro, o en el pasado o viceversa.

Todo ello es ser reducido a una hoja, mediante un procesador de textos… en el que no puedes usar un lapicero; pues confesiones de este tipo, se mantendrán intactas, intocables … e imborrables en ese inmenso vacío llamado Internet.

¿Qué habría de decirte?

¿Qué tendría que decirte?

Pues algo sencillo y muchas veces difícil de confesar… y sobretodo a mi edad, como alguna vez te lo comenté: “mi experiencia amatoria se reduce al conteo de unos cuantos dedos de la mano, por no decir un par no más”

Que solamente he amado a una mujer, aquella mujer que me enseño que las mujeres no valen la pena. Mujer que me falló, y a la que tontamente ame y entregue mi amor sin condición. (No es necesario que lo sepas, pero a esa mujer le regale orgasmos llenos de amor; sin necesidad de utilizarla, y que muchas veces me utilizó).

Bueno, finalmente debo confesarte que no hay día (ni noche) desde que te volvi a ver… que no he dejado de pensar en tí. No ha existido momento en el que haya pensado que estoy enamorado de tí (y siempre he llegado a la conclusion de que no, pues tu tienes compromiso y yo tambien).

Sin embargo, a veces no puedo evitar mirarte como mujer… y los malos pensamientos se apoderan de mi (solo por un momento) y pienso en cuánto te quiero, y en cuánto afectaría un desliz (mi desliz) en nuestra amistad.

Siempre te quiero, y quiero tenerte cerca… siempre.

Te beso en la mejilla, y te abrazo muy fuerte.