Asi se llamaba el programa que Raúl Romero estrenó el domingo 1 de noviembre del año 1998.
Es casi las 10 de la mañana, y exactamente van a ser 10 años de aquella vez en que por vez primera pude conocer el amor. Amor que con el trascurrir de los días fue mutando en algo que fue creciendo y que día a día me impidió caminar solo, y terminó de convertirme en un tipo tímido y dubitativo.
Para empezar, he de comentarte que desgraciadamente no pude regresar al lugar en que te conocí… lo siento, lo intenté pero no pude realizar ese, mi sueño…
Recuerdas esa mañana?
Lo dudo, pero yo la recuerdo todos los días, pues es como si prendiera el DVD e insertara el mismo disco de siempre. Pero solamente que esta vez será distinto.
Hemos perdido tanto tiempo… y tanto camino desde aquel día. Y siento que nunca más seré aquel tipo que se aventuro en conocerte, en admirarte… en tratar de saber quien eras… solamente me encuentro con tu imagen, tan silenciosa, y tan callada. Pareciera que el tiempo pasara en vano, pero no es así… los años son terribles, y ellos son los que nos llevaron a tomar rumbos distintos en la vida, en los que nunca más volvimos a vernos, a conversar, a sonreír… y con ello todo empezó a cambiar.
Rumbos distintos, proceso de crecimiento le dicen…
Aquel día eterno, no volverá nunca más… día en que la luz del alba matutina empezó a caer a media mañana, en el que ilumino mi vida y mis días para volverlos inolvidables. Cada detalle, cada momento, cada movimiento… cada roce de tus manos con las mías… cada revoloteada de tus cabellos – que se golpeaban con el viento-. Cada paso que dabas -en aquellos zapatos redondos – muy graciosos por cierto.
Sin embargo nada ni nadie puede dar fé de lo que realmente pasó en aquella ciudad tan bonita, a la que suelo retornar cuando Lima me deprime. Vuelvo al lugar donde todo empezó, y créeme: me saca de la mente todas las preocupaciones citadinas para-volver-a-recordarte-como-siempre.
Ni un solo beso, solo un abrazo y una lágrima (que posteriormente se convirtió en llanto durante mucho tiempo). Hoy me pregunto ¿cuánto vale un beso?, y con la experiencia adquirida, pudo decir que un beso es la firma de un pacto, es acordar algo… es empezar a transitar por un camino distinto (pues en aquellos días, yo mataba por un beso tuyo, no sabes cuanto).
Camino que tú y yo no llegamos a transitar, y que sin embargo me empeciné en perseguir, pues te habías convertido en mi sueño… en mi sueño de adolescente, que empezó a enamorarse de alguien que no le correspondería.
Fue un desgaste total, que después de casi 2 años me di cuenta; y me costo superarlo; hoy lo veo con una óptica distinta pues te convertiste en mi primer amor. En el más puro y sincero que he tenido durante toda mi miserable existencia. Puedes creerlo?
Enciendo mi Ipod, y a propósito lo hago reproducir cada melodía de aquellos días:
- Brillaré (Duncan Dhu)
- Cuando se acaba el placer (Alexander Pires)
- Tronador (Rafo Raez)
- Enemigos íntimos (Sabina y Paez)
- Esta tarde vi llover (Ex)
Te recuerdo, y lloro de alegría… pues me hiciste sentir vivo durante mucho tiempo, pues la vida, también tiene episodios tristes, que duran algún tiempo… como la infidelidad de la que me estoy curando. Hoy tu recuerdo me invita a avanzar, y a tratar de buscarte para saber que ha sido de ti.
A la fecha debo de confesarte que ya he encontrado a 2 de tus mejores amigas… y eso podría acercarme a ti, como cuando mi mejor amigo te vio hace algunos meses por Jesús María.
Camino y respiro, pienso en cuánto ha cambiado Lima y me pregunto: cuanto habrás cambiado en estos 10 años.
Te sigo buscando, y sigo llorando en mi rincón.
Te amo.
Gonzalo