Posts etiquetados ‘Micaela’

Finalmente la encontré

Agosto 14, 2009

Después de casi 11 años de buscarla… de trasnochar… de llorar por la oportunidad perdida en mi vida… la encontré. Ahora mi problema es saber como debo afrontar todo esto. Realmente no sé que decir, no sé que hacer… aunque definitivamente no voy a aventurarme a enamorar a aquella mujer que me hizo perder la razón por varios años… no sé como actuar.

Simplemente voy a enviarle un mail preguntándole como ha estado durante todo este tiempo, y dice así:

Hola Micaela, soy Gonzalo, espero te acuerdes de mi. bueno te escribia para saludarte y desearte que todo te este yendo muy bien.
saludos!

Todo ha pasado, han pasado mas de 10 años… hemos cambiado. Pero será importante verte otra vez, nadie sabe cuándo. Solemente espero que no pasen otros 10 años para volver a encontrarte; y no morir en el intento.

Seguiré viviendo, en silencio con tu recuerdo, hasta el final de mis días… cuando esparzan mis cenizas en Llanganuco (Huaraz), ciudad en la que fui feliz algun día de 1998

Domingo 01 de noviembre de 1998

Mayo 15, 2009

Hola Micaela, hoy te he escrito algunas lineas…

Siempre pienso en aquel viaje, que culmino con aquel hermoso beso. Y fue así como empezamos

Hoy (ayer) se inicio nuestro amor y una batalla incansable por continuar juntos a pesar de las distancias y nuestras edades.

No pude dormir. Por muchas horas termine pensando en ti. En lo que habíamos conversado, en lo que habíamos compartido, en lo que habíamos caminado, en lo que habíamos reído y en cada instante de esa tarde brillante en esta linda ciudad. Tambien evocaba con nostalgia tus palabras de despedida, y sobretodo aquel abrazo en el que nos confundimos cuando nos despedimos del parque sin concoer respuesta sobre el futuro y todo lo que vendría con tu regreso.

Moria de ganas de volver a verte.

Por eso, regrese a mi hotel, a fin de cambiarme y arreglarme para lo que sería tu despedida y tu regreso a Lima. Regresabas a Lima en la noche, y solamente te faltaba ultimar algunos detalles para ese ansiado retorno después de aquella larga temporada en esta ciudad. Ambos no lo podíamos creer, había pasado tanto y tan poco tiempo desde que empezamos a salir, y más aun para llegar a esta tarde que sello definitivamente nuestras vidas.

No sabia que decirte, nunca lo supe.

Te miraba, te contemplaba. Tu sonrisa me hacia olvidar por completo tu partida. Tu alegría se convertía en una especie de placebo para continuar viviendo aquí, sin tener que salir corriendo detrás de ti.

Demasiadas ideas en mi cabeza, demasiada pena. Mucha confusión. Solamente atinabas a agitar suavemente tus manos y decir adiós. Un adiós que espero no sea muy prolongado (Porque cuando regrese a Lima, lo primero que voy a hacer será llamarte y te aseguro que vamos a conversar un montón).

Sin embargo la esperanza se había quedado conmigo y con tu promesa de continuar nuestra vidas juntos (como enamorados) en Lima. Con la esperanza de tus labios con los míos, con el abrazo en el que nos confundimos.

No puedo dormir, y realmente es atroz tener que recordar el momento preciso en que te despides de mí, y tengo la impresión que nunca más te volveré a ver.

Cambiamos teléfonos, cuentas de correo electrónico y dirección de nuestras casas para poder buscarnos en lima, y continuar con la promesa que nos hicimos en aquel parque de esta linda ciudad: “juntos hasta donde lleguemos”

Tu autobús enciende motores, te asomas a la ventana y lanzas un beso volado que seguramente es para mí. Y me siento el joven más feliz del mundo por haber venido a conocerte, por tenerte como mi chica.

Nos vemos en Lima.

Gonzalo

Las despedidas

Marzo 13, 2009

Quizás tengas razón. Es mejor no decir adiós, y dejar atrás a tus amigos con las mejores expresiones en sus rostros, que a recordarlos con lágrimas en los ojos. Sin embargo, déjame contarte mi experiencia… y créeme, no sabes cuánto lamento no haberte dicho adiós. Y lo mejor de esto es que no voy a esconder las identidades de estas personas. Ellas existen, y no sabes cuánto quisiera volver a verlas.


Despedida
Despedida

A finales de los 80’s, cuando papá y mamá decidieron emprender nuevos rumbos y negocios, no dudaron un momento en hacerlo… y tuvieron la dicha de tener mucho éxito, aunque el desprendimiento de las amistades de sus hijos tuvo un costo muy alto, ése fue el primer momento en el que no dije adiós a mis mejores amigos de mi primera infancia. Adiós Angie.

Ya en los 90’s.

Dicen que la adolescencia es letal para los sentimientos de un humano iluso. Es una época en la que cicatrices emocionales quedarán en el alma durante toda vida.

Cuando terminé la escuela secundaria, Cindy dejo la ciudad de Lima, no tuve la suerte de decirle adiós… ni mucho menos la oportunidad de terminar de afianzar la amistad que pudo ser muy fuerte y duradera. Solo sé que se marchó, despidiéndose de sus mejores amigas y de algún amiguito especial que las chicas suelen tener siempre. Lo más seguro es que no se acuerde de mí, ni siquiera un minuto durante todo un año…

La partida de Micaela, quizás fue la más dolorosa y una de las más difíciles de superar. Quizás porque nunca se fue, y siempre está aquí. En mi corazón y en lo que hago… cada día de 1998 y 1999 fue vivido con mucha intensidad gracias a ella. Tras una larga insistencia, y necedad por saber que hacía y cómo estaba, eso fue lo que me destruyó y a declinar la búsqueda de su amor por mí.

Si tuviera que recordarla, me quedaría con la despedida en Huaraz… aquel abrazo profundo y eterno de dos ingenuos e ilusos adolescentes que se enamoran por unas horas y se despiden al atardecer.

[En mayo del 2001 (y me encontraba en medio de una relación), recibí una llamada suya, llamada que por mucho tiempo esperé. En ella me decía que podríamos vernos durante ese fin de semana, que podríamos conversar… no fui. El miedo de volver a verla y a sufrir nuevamente, me hizo desistir de aquel encuentro que había soñado por años. Se marchó diciéndome que no iba a volver nunca.]

Mi primera novia, fue un hecho fortuito. Un amor espontáneo… un amor para recordar. Sin embargo el fin de esta relación me supuso una culpa muy grande. Me porte muy mal con Yuliana, lamentablemente no era mi prioridad y cuando nos apartamos físicamente, no mostré el mayor interés en buscarla. Ella término tirándome el teléfono en mi cumpleaños del año 1999. Un mal entendido que nunca fue resuelto, y en teoría sigo con ella, pues jamás terminamos.

En la nueva década

Despedidas propiamente dichas, no. Se fue mi gran amiga Claudia, a quien desde muy joven le descubrí el arte de ocultar sentimientos, y engañar a los hombres. No negaré, que en algún momento de mi existencia casi caigo presa de sus artes, pues ella es muy atractiva. Nunca me despedí de ella, simplemente me aleje de su camino, y por más que (ella) lo intentó… nunca pudo recuperar mi amistad.

Eli, te fuiste sin que yo me entere, recuerdo que me alejé de ti porque empezaba a enamorarme de ti, y eso no era correcto… pues me seguía gustando Micaela. Me aleje de ti y me quede lleno de dudas. Creo que empezabas a gustarme demasiado. Cuando me enteré que estabas en Nueva York, me alegre mucho por ti. Hoy nos comunicamos constantemente, y estas comprometida!

Tú. Geraldine quien después de muchos años de ausencia volví a tenerte, y estar cerca de ti (por un período muy corto). Charlábamos constantemente por msn, hasta que repentinamente desapareciste. Fue por terceras personas que me enteré que estabas en España.

Finalmente, la infiel: Paloma. La mujer que se destruyó por si misma, la mujer que implosionó y a la que nunca volveré a ver, ni a tratar de la misma manera. Le dije adiós, y quizás ella nunca se despidió de mí, sino que sigue esperando mi perdón y su oportunidad.

Gonzalo

No puedo olvidarte

Diciembre 19, 2008

Micaela,

Llego a Lima a visitar a mi familia. Hace mucho que no los veo, y los extraño un montón.

Transcurre mucho tiempo en la zona de desembarque, y nadie se ha enterado de mi llegada. Nadie me recibe. Solamente recibo el saludo del guardia de seguridad que me saluda por cortesía.

Me voy a un hotelito muy cercano y muy cómodo, antes de llegar a casa. Miro la ciudad, que esta muy arreglada desde la última que la visité.

Sin embargo, no reparo en llegar al lugar en que te vi por última vez… lugar que ya no existe… el crecimiento inmobiliario en la ciudad ha hecho desaparecer aquella casa (que estuvo en venta por muchos años) en la que hoy se erige uno de los edificios más bonitos de Pueblo Libre.

No reparo tampoco en la fechas. Y me doy cuenta (una vez más) que es 5 de diciembre y desde 1998… 10 años ya desde ese día. Desde aquella tarde.

Nada es igual.

No soy aquel chiquillo.

No soy tan inocente.

No soy tan paciente.

No soy tan enamoradizo.


Una vez más, me doy cuenta que no puedo olvidarte.

Te voy a decir un secreto al oído
vagaste a mi lado los bordes del cielo
algo sabemos también del infierno
no me es ajeno, está sucediendo
te voy a contar un secreto al oído
lloro tu muerte a rabiar sin medida
confundo tus voces, no veo salidas
por más que te largues, terminas volviendo.

No, no puedo olvidar
por más que golpee mi corazón
no puedo olvidar.

No puedo olvidarte (Mar de Copas)

Quizas lo llamen amor de adolescente, como si fuera la primera vez!

Gonzalo