Luego de haber caminado lo suficiente, y pensado mucho.
Llego al Starbucks de Benavides… y pido un excelente Frapuccino y procedo a beberlo placenteramente.

Frapuccino en Starbucks (cortesía del blog-fresa)
Sin meditarlo y pensarlo se me vienen los recuerdos de toda oscura época en que todo aconteció.
La época de la infidelidad y todo el desastre que ello significo. No lloro mas, sobre lo que paso. Sin embargo, me asombra el hecho de las decisiones que tome y el hecho de saber que asumí con mucha altura lo que pasó.
Y recuerdo que tuve que pasar por una terapia de fortalecimiento de autoestima, que por mucho tiempo me pareció un sin sentido, pero luego de algunas sesiones le encontré la razón, aprendí y aproveche muchísimo de ello.
Hoy me pregunto si realmente todos necesitamos una situación similar para reconocer nuestro verdadero potencial… y crecer como personas.
Aunque el dolor quede perenne, la vida continúa y nuevas oportunidades deben ser aprovechadas. Todo tipo de oportunidad.
Como lo escuchá hace algunas semanas en una película…
“muchas veces lo bueno y lo sano sueles olvidarlo rapidamente, sin embargo todo aquello que te hace sufrir es lo más dificl de olvidar… es lo que se convierte en una cicatriz de tu alma y muy dificilmente puedes olvidarlo”
Nada es eterno.